miércoles, 25 de febrero de 2009


Mona Lisa representa un ser andrógino, propio de la religión de la diosa.
Falso. Representa a Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo. Mona Lisa no es un anagrama de los dioses egipcios Amón e Isa (Isis).

En el cuadro de La Última Cena de Leonardo, no aparece el cáliz y el que siempre se creyó que era el joven y guapo San Juan, en realidad es María Magdalena, que ella es el Grial.
Falso. En La Última Cena de Leonardo, no aparece el cáliz y aparece el joven y guapo San Juan, el discípulo amado. La novela dice que el joven guapo en realidad es María Magdalena, que ella es el Grial. La verdad es que no sale el cáliz porque el cuadro está describiendo la Última Cena tal como sale en el Evangelio de San Juan, sin institución de la Eucaristía, más concretamente cuando Jesús avisa "uno de vosotros me traicionará" (Juan 13,21).

La larga nave central y hueca de una catedral es un tributo secreto al vientre femenino, con las nervaduras como pliegues sexuales, etc.
Falso. Las catedrales las encargaron los obispos y sus canónigos, no los templarios. El modelo de las catedrales era la iglesia del Santo Sepulcro o bien las antiguas basílicas romanas, edificios rectangulares de uso civil.
Brown se equivoca con esto, al tomar esta información del libro de pseudohistoria “The Templar Revelation”, donde se afirma que los templarios crearon las catedrales.

En el libro, la heroína, Sophie Neveu, usa el cuadro de Leonardo “La Madonna de las Rocas” como un escudo y lo aprieta tanto a su cuerpo que se dobla.
¡Asombroso! Ese cuadro se trata de una pintura sobre madera, no sobre lienzo, y de casi dos metros de alto.

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