miércoles, 25 de febrero de 2009


Tesis 1: El Jesucristo gnóstico del Código Da Vinci
Según Dan Brown, la figura de Jesucristo y de la religión que él fundó, se enmarca en esta tesis, cuyo libro “trae a la luz”:

1. Jesucristo no era Dios. En realidad, fue convertido en Dios –por votación ganada por estrecho margen– en el Concilio de Nicea, el año 325.
2. Antes de esa fecha ningún seguidor de Jesús creía que él era más que un profeta mortal y un gran hombre.
3. El motivo por el que el Concilio de Nicea votó la divinidad de Cristo fue político –movido por Constantino (por lo cual, éste es el verdadero fundador del cristianismo)– con el propósito de solidificar el poder de la Iglesia católica (que Dan Brown llama “el Vaticano” creyendo que así era conocida en aquel entonces; debe pensar que es el nombre oficial y no el de la colina donde está edificada la basílica de San Pedro, dando nombre cuanto más a la curia vaticana).
4. De aquí se sigue que Jesucristo no es necesario para la salvación de nadie.

Si esto quiere decir “ser cristiano de una manera no tradicional” entonces Dan Brown nos ha enseñado algo realmente nuevo; ni Jesucristo lo sabía.

Ni el Concilio de Nicea tuvo por objeto decidir sobre la divinidad de Cristo (aunque se condeno en él a Arrio que rebajaba a Cristo como criatura humana), ni tuvo que ver Constantino en sus decisiones dogmáticas (de las que mucho no entendía en ese entonces; es más, hasta su muerte Constantino vaciló por las influencias arrianas de algunos de sus consejeros), ni es verdad que antes de Nicea los seguidores de Jesús no hubiesen sostenido su divinidad.

Basta mirar los documentos antiguos: ahí están los escritos de Ignacio de Antioquia (†117), Justino (†165), Meliton de Sardes (†190), Ireneo (†200), Clemente de Alejandría (†215), etc., además de los escritos del Nuevo Testamento con toda la critica bíblica que avala su autenticidad e historicidad. Pero, ¿le interesa esto a Dan Brown?

Tesis 2: La invención del cristianismo por parte de Constantino.
"Constantino y sus sucesores masculinos convirtieron con éxito el mundo desde el paganismo matriarcal hasta la Cristiandad patriarcal mediante una campaña de propaganda que demonizó lo sagrado femenino, eliminando a la diosa de la religión moderna." Como consecuencia, "la Madre Tierra se ha convertido en un mundo de hombres, y los dioses de la destrucción y la guerra se toman su tributo. El ego masculino ha pasado dos milenios sin equilibrarse con su balanza femenina. una situación inestable marcada por guerras alimentadas con testosterona, una plétora de sociedades misóginas y una creciente falta de respeto por la Madre Tierra"

Según Brown, esto se habría evitado de seguir el "cristianismo" gnóstico, algunos de cuyos grupos y tendencias consideraban lo divino como masculofemenino, relaciones armónicas de puestos (ying-yang), o incluso andrógino. Jesús -según los gnósticos del s. II y los newagers feministas del s. XX- necesita un opuesto femenino que le complete; su consorte sería María Magdalena. Y unos documentos que lo avalen: los evangelios apócrifos, textos gnósticos imaginativos sin base histórica.

Falso, como veremos: Mientras que los evangelios canónicos son del s. I, ningún texto gnóstico es anterior al s. II. Muchos son del s. III, IV o V. A mediados del s. II la Iglesia ya tenía claro que los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan eran los inspirados por el Espíritu Santo, y sólo dudaba en el canon de un par o tres de textos. Es falsa la idea de la novela de que en el 325, con Constantino, de entre "más de 80 evangelios considerados para el Nuevo Testamento", sólo se eligieron cuatro: estos cuatro ya hacía 200 años que estaban seleccionados, como leemos en los textos de Justino Mártir (150 d.C) y de San Ireneo.

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