miércoles, 25 de febrero de 2009


Nuestra opinión:
Dan Brown es un necio.
Como todo necio, critica toda autoridad, pero confía ciegamente (¡y nos pide que hagamos lo mismo!) en su autoridad personal. Brown se ha embarcado, con este libro (y algunos anteriores), en un anticruzada contra la historia de la Iglesia, la historia humana y el sentido común.

El fondo de su argumento y la mayoría de sus juicios históricos o críticos representan una masa tan grande de errores y mentiras a las que hay que prestarle atención, como acertadamente James Hitchcock, porque “él influirá sobre muchas personas que nunca leen libros serios”, y por eso las falsedades que “El Código Da Vinci” contiene, con la complicidad de los medios de comunicación que se han puesto a su servicio , sembrarán dudas, confusiones y apostasías.

¿Por qué opinamos así? Justificaciones

Como ya dijimos, Dan Brown es uno de los más pintorescos casos de necedad: critica toda autoridad, especialmente a la Iglesia católica, pero él habla de todo, sin dudar jamás de sus propias afirmaciones y con una ignorancia (¿o malicia?) artística, histórica y teológica que pasma.

¿Cuáles son los problemas más serios de “El Código Da Vinci”. Los autores de “El fraude Da Vinci” los resumen en cinco (pp. 33-38):

1. Reclama ser históricamente preciso y basado en hechos, pero a menudo no lo es. Así la novela antepone una página titulada “Hechos” (Fact) que afirma: “Todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos, y rituales secretos en esta novela son exactos (accurate)”. Es la primera mentira.
2. Repetidamente falsifica o desfigura personajes, lugares y eventos de la historia.
3. Promueve el feminismo radical del programa neo-gnóstico.
4. Desfigura incorrectamente e injustamente el Cristianismo y la fe tradicional cristiana sobre Dios, Jesús y la Biblia.
5. Propaga una actitud relativista e indiferente hacia la verdad y la religión.
Quisiera resaltar algunos de los temas más importantes de “El fraude Da Vinci” .

Otros…

Para ver su seriedad basta recorrer algunas de las afirmaciones del libro y podremos observar que esta plagado de falsedades sobre : Constantino, las religiones paganas, los Templarios , el Priorato de Sion , arte, la fe cristiana, la Iglesia católica (“el Vaticano”, como la llama), el Opus Dei, las Catedrales, la masonería, las olimpiadas griegas , las cartas del Tarot , la Inquisición, la caza de brujas , la New Age, los halos de los santos, la mitra de los Obispos, la fecha del nacimiento de Cristo, sobre Leonardo Da Vinci –tiene una supina ignorancia de su arte, carrera, trabajos , historia (no acierta ni al nombre, pues usa Da Vinci como si fuera su apellido, siendo no más que su pueblo de nacimiento; como si dijéramos “El Código Yapeyú” escribiendo una novela sobre José de San Martín, pensando que Yapeyú es su nombre de su familia), etc.

En El Código Da Vinci hay material de muchos tipos: new age, ocultismo, teorías conspiratorias, neopaganos, wiccas, astrología, préstamos orientales y amerindios. Pero el cóctel gnóstico-feminista es la base de la ensalada. Hay poca investigación verdadera sobre el Santo Grial, pero mucha sangría.

Así, se nos cita un texto que existe de verdad, el Evangelio de María Magdalena, una obra gnóstica tardía, escrita por autores de una secta gnóstica, desde fuera del cristianismo. En él, María besa en la boca a Jesús y eso causa la envidia de los apóstoles. Según Teabing, el historiador de la novela, "Jesús era el primer feminista. Pretendía que el futuro de su iglesia estuviese en manos de María Magdalena".

Lo que nadie cita es el versículo 114 del famoso texto gnóstico Evangelio de Tomás, donde Jesús dice que Él hará de María Magdalena "un espíritu viviente que se parezca a vosotros, varones. Porque cada mujer que se haga a sí misma varón entrará en el reino de los cielos". El gnosticismo antiguo es reciclado por antagonistas de la Iglesia actual, pero para ello han de rechazar algunas cosas del gnosticismo antiguo, que en realidad era machista, elitista, despreciaba el cuerpo y todo lo material y es difícil de vender como "el auténtico cristianismo".

Así, el entusiasmo del autor por los "ritos de fertilidad", que tanto admiran -y practican- los protagonistas, no tiene nada que ver con la fertilidad, obviamente, sino con el placer sexual. Es un signo de los tiempos, pero también una herencia gnóstica y cátara: engendrar, dar vida a nuevos cuerpos, es malo. ¡Justo lo contrario que en el cristianismo! Sexo sin concepción. Es de suponer que la próxima novela trate de clonación, es decir, de concepción sin sexo.

1 comentario:

  1. Yo no leí el libro, solo vi las películas, me gustaron, para mi una buena ficción, no como algo real o revelador.

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